Wednesday, July 29, 2015

¿Facebook hace que las mujeres jóvenes sigan dietas peligrosas?


El riesgo más alto lo tienen las que usan los medios sociales de internet para compararse a sí mismas con sus amigas, según un estudio
     
Robert Preidt
Traducido del inglés: lunes, 27 de julio, 2015
Imagen de noticias HealthDay
LUNES, 27 de julio de 2015 (HealthDay News) -- Un estudio reciente aporta nueva información sobre cómo el uso de Facebook por parte de las mujeres jóvenes puede llevar a una mala imagen corporal y una dieta arriesgada.
El estudio contó con 128 mujeres con edad universitaria que realizaron una encuesta en línea sobre sus hábitos de alimentación y su conexión emocional con Facebook (como, por ejemplo, cuánto tiempo pasaban en las redes sociales de internet y la cantidad de amigos de Facebook) y si comparaban sus cuerpos con los cuerpos de sus amigas en las fotos que había en línea.
Las mujeres que tenían una mayor conexión emocional con Facebook eran más propensas a comparar sus cuerpos con los cuerpos de sus amigas y a seguir una dieta más arriesgada, según el estudio.
Pero los que no usaron el sitio para compararse a sí mismas con otras tenían menos probabilidades de preocuparse por su imagen corporal o de seguir dietas arriesgadas, mostró la investigación.
El estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte se publicó en la edición de agosto de la revista Journal of Adolescent Health.
"Creo que Facebook podría ser una herramienta estupenda para fomentar el respaldo social y las conexiones con amigos y familiares. Y si usted consigue ese tipo de respaldo social en el sitio, quizá sea menos propensa a preocuparse sobre el tamaño del propio cuerpo", dijo en un comunicado de prensa la autora principal, Stephanie Zerwas, profesora asistente de psiquiatría.
"Pero si usted lo usa como referencia para medir la apariencia de su cuerpo en las fotos al compararlo con los cuerpos de sus amigas, Facebook también podría usarse con una herramienta que fomenta conductas de dieta peligrosas", añadió.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor
FUENTE: University of North Carolina, news release, July 20, 2015
HealthDay

Con las vacaciones escolares llegan conductas peligrosas para el peso


Los niños comen más azúcar y ven más televisión durante las vacaciones de verano, señala un estudio
     
Robert Preidt
Traducido del inglés: lunes, 27 de julio, 2015
Imagen de noticias HealthDay
DOMINGO, 26 de julio de 2015 (HealthDay News) -- Es probable que los niños coman más azúcar, vean más televisión y consuman menos verduras durante las vacaciones de verano, encuentra un estudio reciente.
Esas conductas que hacen subir de peso son comunes en los niños tanto ricos como pobres, advirtieron los investigadores.
"Aunque las conductas que fomentan la obesidad en general son más comunes en las vacaciones de verano, las diferencias en las conductas de la obesidad entre los grupos con distintos ingresos no se vieron agravadas durante las vacaciones de verano", comentó la Dra. Claire Wang, directora de la Iniciativa de Prevención de la Obesidad de la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.
Los investigadores analizaron datos recolectados sobre más de 6,400 niños y adolescentes estadounidenses de primer a decimosegundo grado entre 2003 y 2008. Encontraron que, en promedio, veían 20 minutos más de televisión al día, y bebían tres onzas (casi 9 centilitros) más de bebidas endulzadas con azúcar al día durante las vacaciones de verano que durante el año escolar.
Los niveles de actividad física fueron más o menos iguales, con un promedio de cinco minutos más al día durante las vacaciones de verano que durante el año escolar.
Pero los estudiantes de secundaria hacían significativamente más ejercicio durante el verano que durante el año escolar, y los de familias con unos ingresos más altos eran particularmente propensos a realizar un ejercicio de moderado a vigoroso en verano.
Las chicas adolescentes de familias con ingresos más bajos eran mucho menos propensas a realizar un ejercicio de moderado a vigoroso durante el verano, apuntaron los investigadores.
El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista Journal of School Health.
"El ambiente escolar sigue siendo esencial para conformar una alimentación sana y unas conductas de vida activa, y las escuelas pueden desempeñar un rol de liderazgo al fomentar una transición saludable entre el año escolar y las vacaciones de verano", aseguró Wang en un comunicado de prensa de la universidad.
"A partir de nuestros resultados, vemos una necesidad de esfuerzos de prevención de la obesidad basados en las escuela que vayan más allá del día escolar y el año escolar", concluyó.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor
FUENTE: Columbia University, news release, July 13, 2015
HealthDay

Tuesday, July 28, 2015

Una dieta sana le podría ayudar a protegerse contra el envejecimiento cerebral


Las personas mayores que comían mejor mantuvieron las habilidades de resolución de problemas y de planificación, según un estudio
     

Imagen de noticias HealthDay
JUEVES, 23 de julio de 2015 (HealthDay News) -- Comer una dieta más sana podría reducir el riesgo de sufrir problemas con ciertas funciones cerebrales a medida que se envejece, según sugieren los hallazgos de un estudio reciente.
Las personas mayores con dietas más sanas redujeron sus probabilidades de sufrir un deterioro de la "función ejecutiva" en un 35 por ciento. La función ejecutiva se refiere a una serie de cosas realizadas por el cerebro, lo que incluye la memoria, el razonamiento, la realización simultánea de múltiples tareas, la resolución de problemas y las habilidades de planificación.
"La dieta sana podría afectar a la cognición [las habilidades de pensamiento] mediante varios mecanismos", dijo la coautora del estudio, Carol Derby, profesora de neurología y de epidemiología y salud de la población del Colegio de Medicina Albert Einstein, en la ciudad de Nueva York.
"La dieta sana se asocia con una reducción de las tasas de enfermedades cardiovasculares, con un peso más saludable y un riesgo más bajo de diabetes, los cuales son factores de riesgo de deterioro cognitivo y demencia", explicó.
Pero este estudio no fue diseñado para mostrar que comer de forma más sana realmente cause una mejor función cerebral, o que una buena dieta podría prevenir el Alzheimer o la demencia. El estudio solamente fue diseñado para encontrar una asociación entre una dieta sana y una mejor función cerebral.
Los investigadores presentaron los hallazgos esta semana en la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association) en Washington, D.C. Los hallazgos presentados en las reuniones normalmente se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.
Para realizar el estudio, los investigadores realizaron preguntas sobre sus dietas a casi 550 personas mayores. Su edad promedio era de 80 años. Ninguna de ellas mostraba signos de demencia.
Se pidió a los voluntarios del estudio que recordaran cuántas porciones comían semanalmente de granos, alimentos fritos, refrigerios, dulces, refrescos, grasas, alcohol, frutas y verduras, y productos lácteos y de carne específicos.
Cada participante también realizó varias pruebas para determinar las habilidades de memoria y de pensamiento, junto con la función ejecutiva. Se consideró que los participantes tenían una función deteriorada si obtenían una puntuación sustancialmente más baja que el promedio con respecto a una serie particular de habilidades.
Tras tomar en consideración la edad, la educación, el sexo, la raza y las afecciones cardiacas de los participantes, los investigadores determinaron que los que seguían una dieta más sana tenían un 35 por ciento menos de probabilidades de presentar una función ejecutiva deteriorada. No se encontraron vínculos entre la dieta y la memoria o el pensamiento en general, dijeron los investigadores.
Cuando los investigadores observaron las diferencias entre los participantes negros y blancos, no encontraron ningún vínculo entre la dieta y alguna prueba de salud cerebral en los negros. La ausencia de diferencia podría deberse a que los individuos negros tienden a tener un riesgo más alto de sufrir afecciones vasculares, dijeron los investigadores.
En los blancos, las puntuaciones más sanas sobre el total de ingesta de grasa se relacionaron con un 52 por ciento menos de probabilidades de presentar una función ejecutiva deteriorada. Las puntuaciones más sanas por la ingesta de grasas saturadas se relacionaron con unas probabilidades un 66 por ciento más bajas de una función ejecutiva deteriorada, halló el estudio.
"Sabemos que una dieta que sea demasiado calórica o demasiado cargada de azúcares puede llevar a la resistencia a la insulina y a enfermedades vasculares que, a su vez, no son buenas para el cerebro", dijo la Dra. Marie Csete, presidenta y científica jefa de los Institutos de Investigación Médica Huntington en Pasadena, California.
"Sabemos que el estado de ánimo se ve afectado por el contenido de la comida, y el estado de ánimo afecta a los patrones de sueño, y el sueño es un factor importante en la mantención de la salud cerebral", añadió Csete, que no participó en el estudio.
Aun así, hay otras explicaciones para los hallazgos sobre el hecho de que una dieta más sana provoque una mejor salud cerebral, sugirió Csete, como, por ejemplo, que las personas que también comían dietas más sanas llevaran estilos de vida más sanos en general.
"Se podría pensar que las personas que estén interesadas en preparar alimentos saludables para sí mismas también estarían interesadas en tener una mayor actividad física, en no fumar y en controlar sus niveles de colesterol", dijo Csete. "El ejercicio es un factor modificable muy positivo que contribuye a evitar la pérdida de la función cognitiva".
Tampoco está claro lo que conforma específicamente una dieta sana, aunque hay algunas directrices generales que tienen sentido, dijo el Dr. Luca Giliberto, médico investigador en el Centro de Investigación Litwin-Zucker para el Estudio de la Enfermedad de Alzheimer del Instituto Feinstein de Investigación Médica en Manhasset, Nueva York.
"Se podría suponer que una dieta rica en vitaminas naturales, baja en grasas saturadas y rica en grasas omega 3, baja en azúcares refinados y rica en proteínas de alta calidad solucionaría el problema", dijo Giliberto. "En realidad, probablemente se trate del equilibrio de todos estos aspectos y la calidad de vida, la actividad física y mental, y la satisfacción personal asociadas a ellos lo que completa la receta para la buena cognición".
Mientras tanto, un exceso de azúcares refinados, grasas saturadas y una cantidad demasiado baja de vitaminas naturales aumentan el riesgo de aterosclerosis y el estrés oxidativo en el cuerpo, que pueden contribuir al deterioro mental, explicó Giliberto.
"Nunca es demasiado tarde para empezar la prevención, sobre todo con respecto a la alimentación y la actividad física", dijo Giliberto. "Las dos cosas a menudo van de la mano".

El ejercicio podría proteger de los síntomas del Alzheimer inicial


La actividad física vigorosa beneficia al cerebro que envejece, muestran tres estudios
     

Imagen de noticias HealthDay
JUEVES, 23 de julio de 2015 (HealthDay News) -- El ejercicio regular podría ser la mejor medicina para las personas mayores que se enfrentan al inicio de la demencia, según tres ensayos clínicos recientes.
La actividad física mejoró el estado de ánimo, la memoria y la capacidad de pensar en los participantes de los tres estudios.
Un estudio encontró que el ejercicio aeróbico intenso mejora el flujo sanguíneo en áreas clave del cerebro, y parece reducir los nudos de proteína tau que son característicos de la enfermedad de Alzheimer. El Alzheimer es la forma más común de demencia.
"El flujo sanguíneo se reduce en esas áreas a medida que envejecemos, pero el ejercicio lo aumentó", dijo la autora líder, Laura Baker, neurocientífica cognitiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. "Me parece que estamos cambiando los efectos relacionados con el envejecimiento, y quizá estemos cambiando los efectos asociados con el Alzheimer, ambas cosas mediante el ejercicio".
La nueva investigación se presentará este jueves en la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association) en Washington, D.C. Los hallazgos presentados en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publican en una revista médica revisada por profesionales.
Los tres estudios "nos ofrecen información sobre la vida con la enfermedad", dijo Heather Snyder, directora de operaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer.
"El ejercicio físico otorga un beneficio potencial a las personas que viven ahora con Alzheimer", dijo Snyder. "Incluso si ya sufre un deterioro cognitivo, la actividad física sigue siendo beneficiosa".
Las investigaciones anteriores han mostrado que el ejercicio puede mejorar la capacidad de pensamiento en los adultos sanos, así que Baker y sus colaboradores abordaron a personas con un deterioro leve para ver si la actividad física también podía ayudarlas. Las 65 personas del estudio de Baker tenían entre 55 y 89 años de edad, y no hacían ejercicio antes. También sufrían de prediabetes, que puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer.
Los participantes se asignaron al azar a uno de dos grupos durante seis meses. El primer grupo realizó ejercicios de estiramiento que no aumentaban mucho su ritmo cardiaco, mientras que el segundo grupo tenía que hacer al menos 45 minutos de aeróbicos de alta intensidad cuatro veces por semana.
El grupo de aeróbicos tenía que permanecer en un rango del 75 al 85 por ciento de su ritmo cardiaco máximo durante al menos 30 minutos de su sesión de ejercicio, que la mayoría de veces se realizaba en una cinta caminadora. "Para una persona típica de 70 años, eso significa un ritmo cardiaco de al menos 130 latidos por minuto", dijo Baker.
El 92 por ciento de las personas permanecieron en el programa de ejercicio, y al final tenían una mejor forma física y unos mejores niveles de azúcar en sangre, encontraron los investigadores.
Algo más importante aún es que unas IRM cerebrales revelaron que el flujo sanguíneo había aumentado de forma significativa en los centros de memoria y procesamiento del cerebro de los participantes, con una mejora correspondiente en su capacidad de planificar, organizar y prestar atención.
Unos análisis que usaron muestras de líquido cefalorraquídeo de los pacientes también mostraron una reducción significativa en los nudos de proteína tau, y el efecto más pronunciado se observó en los mayores de 70 años de edad.
"Esos hallazgos son importantes porque sugieren de forma contundente que una intervención potente en el estilo de vida, como el ejercicio aeróbico, puede tener un impacto sobre los cambios en el cerebro relacionados con el Alzheimer", señaló Baker. "Ningún fármaco que esté aprobado ahora puede rivalizar con esos efectos".
En otro ensayo clínico, 200 personas de 50 a 90 años que sufrían de Alzheimer se asignaron al azar a un programa de ejercicio aeróbico o a un grupo de control que no hizo ejercicio adicional. Se pidió a los que hacían ejercicio que llegaran a una intensidad objetivo del 70 al 80 por ciento de su ritmo cardiaco máximo.
Los investigadores daneses hallaron que los que hacían ejercicio sufrían de menos problemas del estado de ánimo, como ansiedad, irritabilidad y depresión. Las personas que hacían ejercicio con más frecuencia y mayor vigor también lograron mejoras significativas en la velocidad mental y en la atención.
El tercer ensayo se realizó en Canadá, con 71 personas de 56 a 96 años que habían sufrido mini accidentes cerebrovasculares (ACV), lo que disminuyó su capacidad de pensar y recordar. La mitad se asignó a un grupo que participó en clases regulares de aeróbicos.
Los investigadores encontraron que los participantes que tomaron clases de aeróbicos con regularidad mejoraron su memoria y atención selectiva, en comparación con aquellos a quienes no se pidió que hicieran ejercicio regular.
Snyder y Baker dijeron que la mayoría de adultos mayores deberían ser capaces de encontrar una actividad física que puedan realizar, aunque sufran de algunas dolencias relacionadas con la edad.
"No hay que hacer ningún ejercicio en particular", aclaró Baker. "Se trata de cualquier cosa que aumente el ritmo cardiaco hasta que uno jadee y sude".
Pero anotó que las personas mayores deben consultar al médico antes de comenzar un programa de ejercicio, y comenzar poco a poco. El estudio danés ofreció a los participantes cuatro semanas para adaptarse antes de pedirles que hicieran un ejercicio más intenso.
Si una persona ya sufre de demencia, aún puede beneficiarse del ejercicio, pero es probable que necesite de alguien que guíe su calendario de ejercicios, añadió Baker.
"Pero esa supervisión puede ser en forma de ejercicio grupal", dijo. "No tiene que ser individual".

Saturday, July 25, 2015

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Los estadounidenses con seguro tienen hasta tres veces más probabilidades de recibir atención preventiva, según los CDC


El tipo de cobertura no importa, apuntan los investigadores
     

Imagen de noticias HealthDay
JUEVES, 16 de julio de 2015 (HealthDay News) -- Los estadounidenses tienen hasta tres veces más probabilidades de recibir atención preventiva para enfermedades crónicas potencialmente letales si cuentan con un seguro médico, informaron el jueves las autoridades sanitarias.
El seguro ofreció una mejora generalizada en la cantidad de personas que recibían cualquiera de nueve servicios clínicos preventivos importantes, encontraron los investigadores, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
El tipo de seguro médico no pareció importar. Las personas que pagaban un seguro privado recibían la misma atención preventiva que las personas con Medicaid o Medicare, según los hallazgos, que aparecen en la edición del 17 de julio de la revista de los CDC Morbidity and Mortality Weekly Report.
"Tener seguro fue el factor más importante, ya fuera seguro privado o público", dijo el autor líder, Jared Fox, científico sanitario de los CDC.
Hay atención preventiva para nueve de las diez principales causas de muerte en Estados Unidos, dijeron los autores del estudio en la información de respaldo. Entre éstas se encuentran la enfermedad cardiaca, el cáncer, el accidente cerebrovascular, la diabetes, el suicidio y enfermedades contagiosas como la influenza, la neumonía y la hepatitis.
Esos servicios pueden ayudar a prolongar las vidas al evitar enfermedades potencialmente letales, o detectarlas temprano, según los investigadores.
"Las pruebas preventivas de detección ayudan a detectar las enfermedades en una etapa más temprana, cuando quizá los tratamientos no tengan que ser tan agresivos para curar", dijo la Dra. Stephanie Bernik, jefa de cirugía oncológica del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.
La Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, a veces conocida como "Obamacare", ha hecho más fácil que las personas reciban atención preventiva, tanto al garantizar que la gente tenga cobertura de salud como al obligar a las aseguradoras a proveer los servicios preventivos recomendados sin cargo, apuntó Fox.
En este estudio, los investigadores usaron datos de 2011 y 2012 de la Encuesta nacional de entrevista de salud de EE. UU. para determinar quién había recibido nueve tipos de atención preventiva en el año anterior. En la encuesta participaron más de 67,500 personas de una muestra nacional.
Los servicios preventivos examinados por los investigadores fueron las revisiones de presión arterial, diabetes y colesterol; las pruebas de detección del cáncer de mama, de cuello uterino y de colon; la consejería sobre la dieta, y la vacunación para la hepatitis A o B.
El seguro resultó ser un importante factor para determinar si una persona había recibido algunos de esos servicios. Por ejemplo, las mujeres tenían 2.5 veces más probabilidades de haberse hecho una mamografía para detectar el cáncer de mama si estaban aseguradas. Las personas con cobertura de salud tenían al menos el doble de probabilidades de haber recibido consejería sobre la dieta, o una revisión del colesterol y la diabetes.
También parece que la cláusula de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio que elimina los costos de desembolso de la atención preventiva podría mejorar la participación de la gente en servicios que son más costosos, apuntó Fox.
Por ejemplo, las personas aseguradas tenían tres veces más probabilidades de haberse sometido a una prueba de detección del cáncer de colon que las que no contaban con cobertura.
"Las pruebas de detección del cáncer colorrectal son uno de los servicios disponibles más caros, entonces quizá más personas aprovechen servicios como ese si ya no tienen que realizar copagos", dijo Fox.
Los ingresos familiares también parecieron tener que ver en si alguien recibía la atención preventiva que necesitaba, encontraron los investigadores.
Las personas que ganaban más del 200 por ciento del nivel federal de pobreza tenían ligeramente más probabilidades de haber recibido servicios preventivos. En 2015, eso equivalía a que una persona soltera ganara 23,540 dólares o más al año, y a 48,500 dólares para una familia de cuatro.
En el ejemplo más potente, las mujeres tenían un 43 por ciento más de probabilidades de haber recibido una prueba de detección para el cáncer de mama si tenían unos ingresos más altos.
Y las personas con ingresos más altos tenían alrededor de un 25 por ciento más de probabilidades de haber recibido pruebas de detección para el cáncer de cuello uterino o de colon, o una revisión de la diabetes o el colesterol, mostraron los hallazgos.
Fox espera que a medida que más personas reciban seguro bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, la cifra de los que obtienen servicios preventivos adecuados siga en aumento.
"En otras situaciones de expansión del seguro, las personas que antes carecían de seguro que recibieron cobertura de seguro eran más propensas a recibir la atención preventiva recomendada", comentó.
Fox y Bernik dijeron que es importante que los expertos sanitarios hagan llegar a las personas la información sobre los servicios que deben recibir.
"El acceso a la atención sanitaria es una parte importante de lograr que la gente se haga pruebas de detección, pero no es suficiente, porque incluso las personas aseguradas con frecuencia no se realizan las pruebas de detección recomendadas", lamentó Bernik. "La educación tiene un rol importante en garantizar que los pacientes acudan a las pruebas de detección".
Con ese fin, los CDC crearon una herramienta interactiva en línea que puede ayudar a las personas a saber qué servicios preventivos deben recibir según su edad, sexo y otros factores, dijo Fox.
"Parte de la motivación para crear este recurso es que hay muchos servicios que se recomiendan a las personas, y a veces las personas no saben que deben solicitarlos", dijo.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor
FUENTES: Jared Fox, Ph.D., health scientist, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Stephanie Bernik, M.D., chief, surgical oncology, Lenox Hill Hospital, New York City; July 17, 2015, Morbidity and Mortality Weekly Report
HealthDay